Cuando quieres un cambio: tres claves para encontrar dirección
¿Hay algún aspecto de tu vida personal o profesional en el que sientes que necesitas un cambio? ¿Sabes que quieres algo diferente, pero no tienes claro qué hacer o por dónde comenzar?

Hay momentos en los que tenemos claridad sobre lo que queremos. En otros, sabemos que algo necesita cambiar, pero todavía no podemos definir hacia dónde queremos movernos.
Cuando esto ocurre, podemos apresurarnos a buscar respuestas, establecer nuevas metas o hacer planes. Sin embargo, antes de decidir qué hacer, puede ser útil detenernos a comprender qué es importante para nosotros y hacia dónde queremos dirigirnos.
Quiero compartir contigo tres claves que pueden ayudarte en esa reflexión.
1. Reconoce lo que despierta tu interés
La primera clave es prestar atención a aquello que despierta tu interés, curiosidad y entusiasmo.
No siempre necesitamos encontrar una gran pasión. A veces podemos comenzar observando aquello que disfrutamos, que nos interesa aprender o que sentimos que tiene significado para nosotros.
Quizás sea algo que has guardado en el baúl de los recuerdos porque otras responsabilidades ocuparon su lugar. También puede ser una capacidad que otras personas reconocen en ti, pero a la que tú no has dado suficiente importancia.
Pregúntate:
¿Qué disfruto genuinamente? ¿Qué despierta mi curiosidad? ¿Qué actividades me hacen sentir que estoy utilizando capacidades importantes para mí? ¿Hay algo que he dejado a un lado y que quisiera volver a explorar?
No necesitas decidir inmediatamente qué hacer con las respuestas. Primero, obsérvalas con curiosidad y sin los “peros” que solemos colocar antes de permitirnos explorar una posibilidad.
2. Reconoce tus valores
La segunda clave es reconocer tus valores.
Los valores son principios que orientan la manera en que queremos vivir, actuar y relacionarnos con nosotros mismos, con otras personas y con nuestro entorno.
Y aquí hay una distinción importante: un valor no es una meta.
Una meta puede ser obtener una nueva posición profesional. Un valor puede ser continuar aprendiendo, actuar con integridad, contribuir o crear.
Puedes alcanzar una meta. Los valores, en cambio, continúan ofreciendo dirección a la manera en que eliges actuar.
Reflexiona sobre lo que realmente te importa en diferentes áreas de tu vida.
Puedes preguntarte:
¿Qué tipo de persona quiero ser con mi familia? ¿Cómo quiero relacionarme con los demás? ¿Qué es importante para mí en mi trabajo? ¿Qué quiero que esté presente en la manera en que tomo decisiones?
Por ejemplo, en tu vida profesional pueden ser importantes para ti la creatividad, el aprendizaje o la contribución. En tus relaciones pueden serlo el afecto, la autenticidad o el respeto.
Reconocer tus valores no significa que todas tus decisiones serán fáciles. En ocasiones, incluso podemos experimentar tensión entre cosas que valoramos. Pero tener claridad sobre ellas puede ofrecernos un punto de referencia cuando necesitamos decidir hacia dónde queremos dirigirnos.
3. Visualiza cómo quieres ser y actuar
La tercera clave es visualizar la persona que deseas ser.
Pero no se trata simplemente de imaginar una versión futura de ti más exitosa, segura o feliz. Tampoco de asumir que visualizar un resultado hará que ocurra.
Te propongo utilizar la visualización de otra manera.
Piensa en alguna situación que estés viviendo o en un cambio que quieras realizar y pregúntate:
¿Quién quiero ser ante esta situación?
¿Cómo quieres responder? ¿Qué cualidades quieres que estén presentes? ¿Qué valores quieres expresar a través de tus decisiones? ¿Qué necesitarías comenzar a hacer de manera diferente?
Por ejemplo, si estás asumiendo una nueva posición de liderazgo, puedes imaginar una conversación difícil que probablemente tendrás que enfrentar. En lugar de visualizar solamente un resultado exitoso, pregúntate cómo quieres conducirte durante esa conversación.
¿Quieres escuchar con apertura? ¿Comunicar con claridad? ¿Actuar con firmeza? ¿Mantenerte congruente con tus valores aunque la conversación resulte incómoda?
Visualizar cómo quieres ser y actuar puede ayudarte a conectar aquello que valoras con comportamientos concretos en el presente.
Encontrar dirección antes de tomar acción
No siempre necesitamos tener inmediatamente todas las respuestas.
En ocasiones, antes de establecer una nueva meta o tomar una decisión, necesitamos comprender mejor qué nos interesa, qué valoramos y cómo queremos responder ante el momento que estamos viviendo.
Presta atención a aquello que despierta tu curiosidad. Reconoce los valores que quieres que orienten tus decisiones. Y piensa no solamente en lo que quieres conseguir, sino también en quién quieres ser mientras avanzas hacia ello.
Tal vez encontrar dirección no comienza preguntándote únicamente:
¿Qué quiero lograr?
Puede comenzar con preguntas más profundas:
¿Qué es importante para mí en este momento? ¿Quién quiero ser ante lo que estoy viviendo? ¿Mis decisiones actuales me están acercando a esa dirección?
No necesitas tener todo resuelto hoy.
A veces, el siguiente paso comienza con algo más sencillo y, a la vez, más profundo: detenerte, observarte con curiosidad y comprender hacia dónde quieres dirigir tu vida.

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