top of page
Search

Crecer profesionalmente no depende solo del potencial: requiere aprender, actuar y ajustar


Tener capacidad, experiencia o conocimiento no garantiza que continuemos desarrollándonos.

 


A veces llegamos a un momento en el que una forma de pensar, decidir o actuar que nos había funcionado deja de ser suficiente ante un nuevo desafío. Puede ocurrir cuando asumimos nuevas responsabilidades, atravesamos una transición profesional o enfrentamos situaciones para las que no tenemos una respuesta evidente.

 

En esos momentos, desarrollar nuestro potencial requiere algo más que querer avanzar. Requiere mantener una actitud de apertura para aprender, actuar de manera deliberada y utilizar la experiencia para revisar y ajustar nuestra manera de responder.

 

Hay tres elementos que pueden ayudarnos en ese proceso: la mentalidad de aprendiz, la acción deliberada y la consistencia.

 

1. Mantén una mentalidad de aprendiz

 

La primera clave es tener una mente de aprendiz o de principiante. Esto implica acercarnos a una experiencia con apertura y curiosidad, incluso cuando ya tenemos conocimiento o experiencia.

 

Piensa en lo que ocurre cuando visitas un lugar nuevo, comienzas un proyecto o participas de un adiestramiento. Prestas atención. Observas. Haces preguntas. Estás más receptivo a información que quizás pasarías por alto en una situación conocida.

 

La experiencia es valiosa porque nos proporciona conocimiento y criterio. Sin embargo, también puede llevarnos a interpretar situaciones nuevas utilizando automáticamente marcos que nos funcionaron en el pasado.

 

La mentalidad de aprendiz nos invita a detenernos y preguntarnos: ¿qué puedo estar dejando de ver?

 

No significa ignorar lo que sabemos. Significa mantener suficiente apertura para considerar información, perspectivas y alternativas diferentes.

 

Esta actitud de curiosidad resulta particularmente importante cuando cambian las circunstancias. Si asumimos que ya conocemos la respuesta, podemos cerrar prematuramente la posibilidad de comprender algo de una manera diferente.

 

Por eso, mantén una actitud de apertura, curiosidad y disposición para aprender.

 

2. Lleva a cabo acciones deliberadas

 

La segunda clave es llevar a cabo acciones deliberadas. Y la palabra importante aquí es deliberadas.

 

Una acción deliberada es intencional. Tiene un propósito y requiere prestar atención a lo que hacemos para poder aprender de la experiencia.

 

Querer mejorar no es lo mismo que practicar para mejorar.

 

Si deseas desarrollar una competencia como líder, por ejemplo, puedes identificar específicamente qué quieres trabajar, buscar retroalimentación y observar tu ejecución.

 

Si quieres mejorar la manera en que comunicas una decisión importante, puedes prestar atención a la claridad de tu mensaje, observar cómo responden los demás y solicitar retroalimentación que te permita identificar qué podrías hacer diferente en una próxima ocasión.

 

Lo importante no es simplemente repetir una conducta.

 

Es actuar, observar, aprender y ajustar.

 

Las acciones deliberadas son actos con enfoque que utilizan la retroalimentación para mejorar la ejecución. Implican tener mayor conciencia de lo que hacemos y utilizar la experiencia como fuente de aprendizaje.

 

3. Entiende la consistencia como la capacidad de volver

 

La tercera clave es la consistencia.

 

Cuando hablo de consistencia, no me refiero a hacer algo perfectamente todos los días ni a mantener siempre el mismo ritmo.

 

El desarrollo rara vez ocurre de manera lineal.

 

Cambian las demandas, aparecen nuevas prioridades, cometemos errores y, en ocasiones, dejamos de hacer aquello que nos habíamos propuesto. La consistencia también implica la capacidad de reconocerlo y volver.

 

Si has abandonado una práctica que era importante para ti, puedes retomarla. En lugar de quedarte en la idea de que fallaste, puedes preguntarte: ¿qué ocurrió?, ¿qué puedo aprender de esto?, ¿qué necesito ajustar para continuar?

 

Desde esta perspectiva, ser consistente no significa ser rígido o rígida. Significa sostener un proceso a través del tiempo y recuperar la dirección cuando sea necesario.

 

Para facilitarlo, ayuda tener claridad sobre por qué quieres desarrollar determinada capacidad, establecer objetivos alcanzables y crear espacios concretos para practicar.

 

El potencial no es suficiente

 

Desarrollarnos profesionalmente requiere algo más que reconocer nuestras capacidades.

 

Implica conservar la curiosidad suficiente para seguir aprendiendo, actuar con intención y utilizar la experiencia para revisar nuestra manera de responder.

 

Aprender. Actuar. Observar. Ajustar. Volver a intentar.

 

A veces, avanzar no requiere hacer más. Requiere comprender mejor qué estamos haciendo, qué está ocurriendo y qué necesitamos hacer diferente.

 

Quizás la pregunta no sea únicamente cuánto potencial tienes, sino:

 

¿Qué manera de pensar o actuar que te ha funcionado hasta ahora podría necesitar evolucionar ante los desafíos que enfrentas hoy?

 

 
 
 

Comments


Suscríbete al Newsletter

¡Gracias por suscribirte!

© 2025 por Laura Trinidad Olivero, PhD

bottom of page